Gracias


Quiero hacer un pequeño inciso por todas las personas que no se rinden. 

Cuando veo que alguien utiliza un pequeño contratiempo para el hundirse en la autocompasión y en las excusas que no sirven, tengo que admitir que me cabreo. No creo ser el ejemplo de autosuperación, de persona que ha conseguido sobrellevar los obstáculos. Ni mi vida es muy dura, ni es difícil vivirla. 

Pero me he dado cuenta, en los tiempos que corren, que me rodeo de personas que me demuestran que luchar puede ser una tarea simple, si se afronta con la actitud correcta. Quizás por eso mi camino me parece un paseo. Por lo que me enseñan, día a día, los de mi alrededor. 

Pensaba en ellos hoy. En todos esos pequeños héroes que me han dejado entrar en sus vidas. A ellos, Gracias.

Gracias a los que a pesar de sufrir, te roban sonrisas. Que podrían no preocuparse, pero se preocupan. Personas que, a pesar de... no utilizan esta expresión

A los que te animan a un océano de distancia. Que luchas por sus causas, y aún así, tienen tiempo a luchar por la tuya. Personas que nunca abandonan su sonrisa.

Gracias a las personas que lo dan todo sin esperar nada, aunque no lo deben. Aunque quieran tirar la toalla, retirarse y alejarse del mundo... Aquí siguen, porque tú estás en él.

Personas que siempre sacan tiempo para todo. Personas anónimas que mantienen la esperanza y el positivismo en el mundo. 

Gracias, gracias, y mil gracias a las personas que siempre ven el vaso lleno. Las personas que no quieren cambiar el mundo, si no que lo están cambiando. Pasito a pasito. 

Gracias, en general, a todas las personas que demuestran, sin quererlo, que la vida que hay vivirla, no sobrevivirla. 


Ana 'Uala'

Círculos y ciclos


Naces, vives y mueres.

Me enseñó un dibujo animado, una vez, que ese era el ciclo de la vida. Que tú, que comías, te transformabas en comida al morir. Que hay un orden y equilibrio, y hay que respetarlo.

Habrá quien lo crea así, habrá quien no. Pero lo que es innegable es que la vida es un continuum de círculos, de ciclos... Las historias se repiten, y nos encanta tropezar con la misma piedra. Una y otra vez.

Existe una historia, un secreto a gritos, que todos conocemos y que pocos aplican. Una historia que no es la de una persona, si no la de cientos y miles. Hablo de la tan conocida cadena de favores. 


No hablo de la película -que también-, si no del concepto. La cadena de favores. Todo en la vida vuelve; trata a los demás como tú quieres ser tratado; cosecharás aquello que siembres...


Así de simple, así de sencillo. Boomerang de emociones, todo lo que hagas te será devuelto. Así que piensa bien lo que das, lo que haces... Porque será lo que recibas. 

Conocí una vez, fugazmente, a una de las chicas más buenas del mundo. Una chica buena, buenísima. Que no hacía más que dar, y dar, y dar. Y dejadme deciros, que era también la sonrisa más bonita que he visto jamás. 

¿Pero sabéis lo mejor? Cada vez que hablaba con ella, cada vez que me escribe... No me repite más que todo lo que está recibiendo. Que el mundo la trata bien, y no tiene más remedio que devolverle al mundo lo que recibe... ¿Quién comenzó la cadena?

¿Te suena la historia?

Ana 'Uala'

Días azules


¿A qué estarías dispuesto a renunciar para que otras fueran más felices? ¿Qué sería para ti renunciar?

Hoy quiero hablaros de una historia inventada. Ver a una persona, y que tu mente le siga en travelling hasta su casa, hasta su mujer, hasta sus hijos. Hasta su botella de alcohol. 

Entras al metro, suena un acordeón. Instantáneamente, me vienen a la cabeza recuerdos borrosos de tardes de dominó y el sabor a melocotón me hace la boca agua. Dulces acordes que sin nadie saberlo, me trasladan a otro mundo, a otro hogar, a otra época. A otro yo. Sigo caminando, y el acordeón está unido a las cansadas manos de un hombre que triste, lúgubre, crea alegres melodías para los demás. El sonido se dispersa en colores, desde las sombra de su tristeza. Le miro, y sin mirarme, sigue tocando. Quiero que me mire, quiero mirarle a los ojos. Para saber si la historia que me voy a inventar es cierta. Si puedo leer la tristeza de sus ojos. Pero no me mira, y sigue tocando alegres melodías, en días grises. Días fríos. 

Una corriente de aire me saca de mi ensimismamiento. Miro a mi alrededor, y el andén está despareciendo a la velocidad del vagón. No tengo tiempo a oír los últimos acordes. Me he adentrado a un mundo de mentira. Pensando...

Se hace tarde, y este hombre, después de un día sin mucho éxito, vuelve a casa. O a su rincón, pero con el frío que hace, quisiera pensar que al menos tiene un lugar seco donde esconderse. Me gustaría, pero no estoy segura. Porque invento. Porque no me he molestado en preguntar. Porque me he quedado en la tristeza de la superficie. ¿Quién podría culparme? Estoy en una ciudad desconocida, en una estación desconocida. Jamás volveré a ver a este hombre. ¿Entonces, por qué hoy me corroe la culpa? ¿Por qué el no saber su vida detrás del acordeón me persigue desde hace ya días?

¿Será porque jamás lo sabré? Ya no puedo preguntar. Y nunca sabré si ese hombre era feliz. Si lo era, bien (¿por qué pensaría que no?). Si no lo era, ¿por qué no le pregunté qué podía hacer para ayudarle?

A veces sólo se necesita hablar. Y tiempo. 

Pero hoy nunca lo sabré, porque no pregunté. No quise mirarle a los ojos y leer una tristeza que, si el mundo funciona como funciona, no sería más que el reflejo de la mía. 

Ahora nunca sabré si el triste era él, yo... o el mundo. 


Ana 'Uala'

Y te visitarán tres fantasmas...


Navidades. Fiestas, para los menos creyentes. Estos días de semi vacaciones teñidos con una espíritu que me gusta creer que incluso los que no lo tienen, lo tienen (sé que no tiene demasiado sentido, pero no he querido usar etiquetas). 

Hay quienes vuelven a casa, como el turrón. Otros aprovechan para huir a lugares lejanos. Unos se esconden bajo el sol, y otros se exponen a la nieve. Luces, regalos, hipocresía, consumismo, comida, buenas acciones, alegría y amor. Muchísimo amor. 

Les comentaba a unas amigas que no me gusta que la Navidad sea una obligación vacía para querer, para desear lo mejor, para hacer regalos. De poco sirve querer dos días al año... 

De poco... que no es lo mismo que nada. 

Siempre pienso que a pesar de todo, a pesar de que pueda parecer hipócrita, falso, forzado... nunca está de más tener motivos para pensar en los demás. ¿Hay gente que necesita un empujón para ser bueno? Pues qué mejor empujón que el espíritu navideño. Llevas todo el año sin pensar en esa amiga que está lejos. Te la estoy recordando, así que escríbele una carta, deseandole felices fiestas y preguntandole qué tal está. ¿Hace cuanto que no ves a tus primos? Pues aprovechemos las navidaes para verles.¿No crees en las fiestas navideñas? Hay gente que necesita ayuda: es invierno, hace frío... Hay comedores sociales donde ayudar, abuelas que visitar, niños a los que entretener y caramelos que repartir. 

La felicidad nunca sobra. 

Me encantaría contaros la historia de alguna amiga con la que sólo me comunico en fiestas: pero os estaría mintiendo. Y hoy no quiero inventar historias. 

Que algo sea momentáneo, que sea típico, que sea pasajero... 

No lo hace menos real. 

Felices fiestas. 

Ana 'Uala'



Cerrado por...

Por falta de internet, en realidad.

:) Vuelvo en una semana.

Con fotos, historias, personas y felicidad. Mientras, feliz semana.

Ana 'Uala'

Colores de color

pinturas


Los días grises, coge un pincel y colorealos. Así de simple.

Hoy estoy teñida de melancolía, y os quiero hablar de una persona que lo hizo todo mal, le salió todo bien... y cuando empezó a hacer las cosas bien, se dio cuenta de que todo estaba mal. Porque las percepciones cambian, la vida sigue, y tú no eres la misma persona en los diferentes momentos de tu vida.

Esta persona me enseñó mucho sin él saberlo, y jamás nada de lo que en realidad me quiso enseñar. 

Sin embargo, gracias a él he aprendido la normalidad es posible a pesar de todo, y nunca nada sale mal... Aunque salga mal. 

Eso sí, de nada sirve negar los hechos. Eso que yo aprendí y él nunca aplicó. 

El autoengaño no engaña a nadie. Y menos que nadie a la vida.


Ana 'Uala'



Y salir volando


Hay muchas veces que se dice eso de: (le) han cortado las alas.

Hace poco me di cuenta que a nadie nunca le cortan las alas. Jamás. Nadie tiene esa opción excepto tú. Hay quien te las ata, hay quien te las daña, hay quien te dice que son falsas y que con ellas jamás podrás volar. Pero no es así. Lo único que consiguen es convertirte en piedra, fría, insensible, estática y la que el tiempo va degradando lentamente.

No te dejes. 

Tus alas están ahí, pero como todo los demás músculos, necesitan práctica y ejercicio. Si no, se atrofian un poco. Pero nunca es ni demasiado temprano, ni demasiado tarde. Siempre es el momento de estar volando. 

Y si no me crees, díselo a las personas que están a tu lado, que cuando se te olvida que tienes alas, tienen los polvos mágicos de Campanilla, guardados en el bolsillo, para que puedas volar sin alas. 

Los días que estás de mal humor, que piensas que el mundo no merece la pena, que todo está mal. Esos días, si no consigues sonreír. Búscate un amigo y tómate una birra. Olvídate un rato de tu enfado, y conseguirás olvidarte por completo. Si no puedes salir, duerme. Mañana será un día mejor, lo prometo. 

Recuerda que nadie más que tú tiene la culpa y solución a tu enfado. Aunque a veces no nos guste esta salida. 

En cualquier caso, hoy doy las gracias noches mágicas que redirigen un día que había empezado mal, hacia un día mejor. 

"Ets normal, ets humana. Pots tenir dies dolents. Però després has de tornar a ser feliç".

Y os prometo, que hoy el sol ha teñido mi cuarto de naranja amanecer. Hacía tiempo que el sol no iluminaba así mi habitación. Será que tengo motivos para estar agradecidas... Y el mundo nos lo demuestra cada día. 


Ana 'Uala'